Hoy por la tarde caminaba apurada para terminar unos asuntos pendientes cuando, de casualidad, me encontré con ella.
Hace ocho meses que no la veía porque había decidido viajar por un tiempo y desde que partió no volvimos a vernos.
Hoy me la encontré y sin todavía saludarme, me miró de pies a cabeza y me dijo que estaba más linda, más flaca, más iluminada.
Además del hermoso encuentro y de lo bien que me hace verla aunque pasen años sin frecuentarnos, me quedó dando vueltas en la cabeza las tres cosas que me dijo.
Lo de más flaca es cierto porque no ingiero más de 8oo calorías diarias y si eso no me desinfla no se qué lo hará. Lo de más linda creo que es a consecuencia de lo anterior y me enorgullece mucho. Pero lo de más iluminada me llenó. Me dio una satisfacción que hacía mucho tiempo no sentía
Estar más iluminada es, a mi entender, estar más viva, tener buenas vibraciones, buen aura o lo que sea, pero todo hace referencia a un gran bienestar interior.
Me encantó que me haya dicho esas palabras, me hizo mucho bien saber que lo que estoy haciendo por mi misma también le hace bien a los demás porque llegan a percibirlo.
En verdad, aquel comentario al pasar, me hizo sentir feliz y todavía sigue dándome vueltas en la cabeza.
Sospecho que esta dieta, va a mejorar mi calidad de vida y por sobretodo me va a devolver mucho de lo que creí haber perdido para siempre.
16 de septiembre: Algunos recuerdos
Comprendí, cuando la foto se deslizó de la caja, que en algun momento de mi vida, supe ser feliz conmigo misma.
Comprendí, entre otras cosas, que el amor hacia mi persona era posible y sólo bastaba un poco más de tiempo.
Acepté que mis facciones son bellas, como las de toda mujer, pero que últimamente se escondían entre kilos de comida que sólo lograron hacerme atrincherar en mis propias murallas, creyendo estar protegida.
Lo cierto es que, lejos de protección, sufrí discriminación en carne propia, sentí pena de mí misma muchas veces y hasta creo haber sentido asco.
Ojo, no es lindo ponerlo en palabras como estoy haciendo ahora, quiero decir, no me enorgullezco de todo lo que hice, por eso pretendo reivindicarme conmigo, poder perdonarme, saber aceptarme todos los días, siendo gorda, flaca o lo que sea.
Creo que esta dieta no sólo me ayudó a verme más bonita sino que, por sobre todo, está poniéndome frente a mis ojos, un millón de cosas que no quise ver en su momento.
Llegué a agredirme tanto que dejé de salir con amigas, evité reuniones sociales, puse excusas a cuanta reunión hubo y nunca pero nunca, me vestí estando acompañada.
Me aislé en cada oportunidad que pude hacerlo, me encerré en un cuarto en el que sólo había lugar para mí y toda la comida que yo qería, pero nada más.
Llegué incluso a descuidar a mi marido, creyendo que ese amor inquebrantable que existió desde el primer día, permanecería intacto...algo que no sucedió porque, si bien seguimos juntos, llegué a cansarlo con tantas condiciones y ansiedades.
Definitivamente estuve matándome y maté todo lo que tenía futuro cerca mío.
Hice mucho daño por culpa de mi gordura y el peor de todos fue conmigo misma, todos y cada uno de los días que estuve excedida en peso.
Hoy, con mucha fuerza, quiero cambiar todo aquello. Quiero volver a reirme como lo hacía antes. Quiero volver a "producirme", quiero sentirme bonita. Quiero amarme y aceptarme. Quiero que otros lleguen a conocer todo lo que hay detrás de esta muralla de robustes y calorías.
Paso a paso, muy despacito, lo estoy logrando.
Ojalá vos también puedas unirte, porque te aseguro que comenzar a entrar en los pantalones, es algo que dignifica, completa, nos llena de vida y en definitiva, nos da una segunda oportunidad para seguir adelante.
Comprendí, entre otras cosas, que el amor hacia mi persona era posible y sólo bastaba un poco más de tiempo.
Acepté que mis facciones son bellas, como las de toda mujer, pero que últimamente se escondían entre kilos de comida que sólo lograron hacerme atrincherar en mis propias murallas, creyendo estar protegida.
Lo cierto es que, lejos de protección, sufrí discriminación en carne propia, sentí pena de mí misma muchas veces y hasta creo haber sentido asco.
Ojo, no es lindo ponerlo en palabras como estoy haciendo ahora, quiero decir, no me enorgullezco de todo lo que hice, por eso pretendo reivindicarme conmigo, poder perdonarme, saber aceptarme todos los días, siendo gorda, flaca o lo que sea.
Creo que esta dieta no sólo me ayudó a verme más bonita sino que, por sobre todo, está poniéndome frente a mis ojos, un millón de cosas que no quise ver en su momento.
Llegué a agredirme tanto que dejé de salir con amigas, evité reuniones sociales, puse excusas a cuanta reunión hubo y nunca pero nunca, me vestí estando acompañada.
Me aislé en cada oportunidad que pude hacerlo, me encerré en un cuarto en el que sólo había lugar para mí y toda la comida que yo qería, pero nada más.
Llegué incluso a descuidar a mi marido, creyendo que ese amor inquebrantable que existió desde el primer día, permanecería intacto...algo que no sucedió porque, si bien seguimos juntos, llegué a cansarlo con tantas condiciones y ansiedades.
Definitivamente estuve matándome y maté todo lo que tenía futuro cerca mío.
Hice mucho daño por culpa de mi gordura y el peor de todos fue conmigo misma, todos y cada uno de los días que estuve excedida en peso.
Hoy, con mucha fuerza, quiero cambiar todo aquello. Quiero volver a reirme como lo hacía antes. Quiero volver a "producirme", quiero sentirme bonita. Quiero amarme y aceptarme. Quiero que otros lleguen a conocer todo lo que hay detrás de esta muralla de robustes y calorías.
Paso a paso, muy despacito, lo estoy logrando.
Ojalá vos también puedas unirte, porque te aseguro que comenzar a entrar en los pantalones, es algo que dignifica, completa, nos llena de vida y en definitiva, nos da una segunda oportunidad para seguir adelante.
15 de septiembre: Martes de Control
No es mucho, es cierto, pero hoy son 300 gramos menos y estoy feliz.
¿Cómo explicarles? Siento orgullo de mí misma...tanto como nunca antes lo habia sentido. Orgullo por la constancia, por el esfuerzo, por la fuerza de todos los días para decir NO.
No, porque es inevitable que la gente siga comiendo alimentos de altos valores calóricos en frente mío. No porque siempre hay un desubicado que sosteniendo una porción de torta con mucho chocolate me ofrece un poquito. No, porque en la heladera de mi casa sigue habiendo comida chatarra y muchos platos elaborados que me están prohibidos. No, porque a casa siguen viniendo sobrinos que me piden "algún chocolate".
Tengo muchos no y a cada segundo debo pronunciarlos. La tentación es muy grande. La ansiedad mucho más pero evidentemente mis fuerzas y mis ganas de superarme tanto como lo estoy haciendo, tienen las de ganar por el momento.
Se que un día, voy a despertar y de repente voy a sentir que me quiero, que me veo linda y me gusto. Uno de estos días voy a mirarme en la mirada de los otros y comprenderé que el esfuerzo, los no, el compriso y todo lo otro...valieron la pena.
¿Cómo explicarles? Siento orgullo de mí misma...tanto como nunca antes lo habia sentido. Orgullo por la constancia, por el esfuerzo, por la fuerza de todos los días para decir NO.
No, porque es inevitable que la gente siga comiendo alimentos de altos valores calóricos en frente mío. No porque siempre hay un desubicado que sosteniendo una porción de torta con mucho chocolate me ofrece un poquito. No, porque en la heladera de mi casa sigue habiendo comida chatarra y muchos platos elaborados que me están prohibidos. No, porque a casa siguen viniendo sobrinos que me piden "algún chocolate".
Tengo muchos no y a cada segundo debo pronunciarlos. La tentación es muy grande. La ansiedad mucho más pero evidentemente mis fuerzas y mis ganas de superarme tanto como lo estoy haciendo, tienen las de ganar por el momento.
Se que un día, voy a despertar y de repente voy a sentir que me quiero, que me veo linda y me gusto. Uno de estos días voy a mirarme en la mirada de los otros y comprenderé que el esfuerzo, los no, el compriso y todo lo otro...valieron la pena.
14 de septiembre: Un lunes muy lunes
Como todos los lunes que suelen ser muyyyy lunes, no tuve ánimos de nada durante toda la jornada.
Así fue que lejos de producir, perdí el tiempo en actividades insignificantes y entre medio de todo aquello, la maldita dieta.
Se complica mucho estar haciendo regimen cuando uno, en un día lunes muy lunes, tiene tiempo de sobra.
Al parecer no fui la única que sintió a este lunes muy lunes, porque desde temprano en la redacción, comenzó un desfile de harinas nunca antes visto.
Comenzaron con facturas para el desayuno, a media mañana alguien trajo una tarta de no se qué porque ni siquiera pude acercarme. Para la hora del almuerzo ordenaron pizza por delivery y bajaron todos juntos a almorzar. Para ese momento ya estaba desaforada y con mucho mal humor. Había engullido la totalidad de los alimentos permitidos para la jornada y mis nervios estabana matándome. No tenía qué más comer y ellos seguían degustando postres variados y alguna que otra colación con demasiadas calorías, algo que evidentemente yo no podía disfrutar.
Entregada, decidí retirarme antes porque, de lo contrario, comenzaría a atacar cada una de las bandejas atestadas de comida.
Llegué a casa e intenté saciar mi ansiedad con un par de mordiscos a la manzana de turno y mucha agua para engañar el estómago insatisfecho, luego me recosté para que esta terrible jornada pasara rápidamente.
Veremos que sucede mañana con Sra. Nutricionista con tremenda cara de culo. ¿Estará mal si le pide una porción de torta por semana? Creo que voy a intentarlo...deséenme suerte!
Así fue que lejos de producir, perdí el tiempo en actividades insignificantes y entre medio de todo aquello, la maldita dieta.
Se complica mucho estar haciendo regimen cuando uno, en un día lunes muy lunes, tiene tiempo de sobra.
Al parecer no fui la única que sintió a este lunes muy lunes, porque desde temprano en la redacción, comenzó un desfile de harinas nunca antes visto.
Comenzaron con facturas para el desayuno, a media mañana alguien trajo una tarta de no se qué porque ni siquiera pude acercarme. Para la hora del almuerzo ordenaron pizza por delivery y bajaron todos juntos a almorzar. Para ese momento ya estaba desaforada y con mucho mal humor. Había engullido la totalidad de los alimentos permitidos para la jornada y mis nervios estabana matándome. No tenía qué más comer y ellos seguían degustando postres variados y alguna que otra colación con demasiadas calorías, algo que evidentemente yo no podía disfrutar.
Entregada, decidí retirarme antes porque, de lo contrario, comenzaría a atacar cada una de las bandejas atestadas de comida.
Llegué a casa e intenté saciar mi ansiedad con un par de mordiscos a la manzana de turno y mucha agua para engañar el estómago insatisfecho, luego me recosté para que esta terrible jornada pasara rápidamente.
Veremos que sucede mañana con Sra. Nutricionista con tremenda cara de culo. ¿Estará mal si le pide una porción de torta por semana? Creo que voy a intentarlo...deséenme suerte!
13 de septiembre: Un domingo complicado!
Si bien es cierto que cada día que pasa estoy más feliz con los resultados visibles de la dieta, lejos de estar más tranquila cada día que pasa me cuesta un poco más.
Soy constante, al menos lo vengo siendo desde hace un tiempo pero las tentaciones están a la orden del día y mi estómago engordado desde siempre me pide a gritos un poco de harina.
Definitivamente estoy sufriendo de abstinencia, sin ir más lejos, anoche por ejemplo soñé que festejábamos algún cumpleaños y yo, sentada al lado del cumpleañero sostenía la torta llena de crema que comenzaba a derretirse. Claro que no sólo la sostenía sino que además engullía toda la cobertura para que ésta no llegue a tocar el piso.
Me desperté asqueada, es cierto, pero con la felicidad de haber podido comer cuánto haya querido sin tener que limitarme a lo que Sra. Nutricionista con tremenda cara de culo, diga.
Debo reconocer que gracias al universo, aquel panzazo desmesurado sólo quedó en sueños y pude resistir la tentación. Sin embargo los genes son más fuertes, mi historia corporal habla de gorduras variadas y por supuesto, mi familia también.
Definitivamente tengo que poder ir en contra de aquella historia que me ha perseguido por años, al menos por ahora lo vengo logrando, ansío que dentro de setenta y pico de días pueda decir lo mismo.
Soy constante, al menos lo vengo siendo desde hace un tiempo pero las tentaciones están a la orden del día y mi estómago engordado desde siempre me pide a gritos un poco de harina.
Definitivamente estoy sufriendo de abstinencia, sin ir más lejos, anoche por ejemplo soñé que festejábamos algún cumpleaños y yo, sentada al lado del cumpleañero sostenía la torta llena de crema que comenzaba a derretirse. Claro que no sólo la sostenía sino que además engullía toda la cobertura para que ésta no llegue a tocar el piso.
Me desperté asqueada, es cierto, pero con la felicidad de haber podido comer cuánto haya querido sin tener que limitarme a lo que Sra. Nutricionista con tremenda cara de culo, diga.
Debo reconocer que gracias al universo, aquel panzazo desmesurado sólo quedó en sueños y pude resistir la tentación. Sin embargo los genes son más fuertes, mi historia corporal habla de gorduras variadas y por supuesto, mi familia también.
Definitivamente tengo que poder ir en contra de aquella historia que me ha perseguido por años, al menos por ahora lo vengo logrando, ansío que dentro de setenta y pico de días pueda decir lo mismo.
12 de septiembre: 400 gramos
Siiiiiiiiiiiii!!! LLegó un nuevo control. Como correspondía a las 11 am de este hermoso y bendito sábado volví a subirme a la balanza, resultado: 400 gramos menos...
En mi lenguaje corporal, estos gramos menos significan exacatmente 400 gramos menos de tristeza, 400 gramos menos de ansiedad, de espera, de agonía.
Estos 400 gramos menos, se presentan ante mí como un nuevo regalo que la vida y esta dieta estricta me están dando.
No logro todavía, salir de mi asombro. Durante casi toda mi vida, he tenido que cuidarme en las comidas sintiendo, cada nuevo alfajor masticado, un nuevo pecado ingerido.
Hoy, he restado 400 gramos de llantos antes de salir por no tener qué ponerme, 400 gramos menos de verguenza, de asfixia por ese pantalón que un buen día dejó de cumplir su cometido para pasar a hacer las veces de faja, 400 gramos menos de problemas cotidianos para conseguir la ropa adecuada.
Hoy sumo entonces, gracias a esta hermosa balanza y la Sra. Nutricionista con tremanda cara de culo, 400 gramos de felicidad y satisfacción por el deber cumplido.
Ojalá puedan disfrutarlo tanto como yo en este momento...
En mi lenguaje corporal, estos gramos menos significan exacatmente 400 gramos menos de tristeza, 400 gramos menos de ansiedad, de espera, de agonía.
Estos 400 gramos menos, se presentan ante mí como un nuevo regalo que la vida y esta dieta estricta me están dando.
No logro todavía, salir de mi asombro. Durante casi toda mi vida, he tenido que cuidarme en las comidas sintiendo, cada nuevo alfajor masticado, un nuevo pecado ingerido.
Hoy, he restado 400 gramos de llantos antes de salir por no tener qué ponerme, 400 gramos menos de verguenza, de asfixia por ese pantalón que un buen día dejó de cumplir su cometido para pasar a hacer las veces de faja, 400 gramos menos de problemas cotidianos para conseguir la ropa adecuada.
Hoy sumo entonces, gracias a esta hermosa balanza y la Sra. Nutricionista con tremanda cara de culo, 400 gramos de felicidad y satisfacción por el deber cumplido.
Ojalá puedan disfrutarlo tanto como yo en este momento...
11 de septiembre: Pasó el enojo...veremos que sucede mañana!
Hoy fue un día calmo. La bronca de ayer llegó a disolverse y las cosas salieron mejor durante todo el día...
¿Qué estoy sintiendo ahora? Miedo, expectativas, ganas, ansiedad, esperanza, emoción...
¿Por qué? Mañana toca subirse a la balanza nuevamente. Tengo turno por la mañana bien temprano...a mi regreso les escribo...
Sólo un pedido: crucen dedos, invoquen vírgenes, pídanle al universo, o hagan un guiño de complicidad para que el Santo de turno me de una mano con la balanza...
De todas formas, voy fortalecida...esperando lo mejor! Veremos que sucede...
¡Que descansen!
¿Qué estoy sintiendo ahora? Miedo, expectativas, ganas, ansiedad, esperanza, emoción...
¿Por qué? Mañana toca subirse a la balanza nuevamente. Tengo turno por la mañana bien temprano...a mi regreso les escribo...
Sólo un pedido: crucen dedos, invoquen vírgenes, pídanle al universo, o hagan un guiño de complicidad para que el Santo de turno me de una mano con la balanza...
De todas formas, voy fortalecida...esperando lo mejor! Veremos que sucede...
¡Que descansen!
10 de Septiembre: Stop!!!!!!
Estuve mareada todo el día y la verdad es que no me sentí muy bien. Debido a esto, los comentarios en mi contra iban y venían:
-Esa dieta es muy dura! Ya es momento que te dejes de joder con estas cosas.
-Che, comé como se debe, no estás taan mal nena!
-Cómo no vas a estar así con lo que comés querida!
-Yo que vos, me como un sandwich triple y me dejo de joder con boludeces.
- Si tu marido te quiere igual, quedate así y dejá de sufrir.
-Mirate la cara, gordita pero linda igual, cortala con eso de la dieta.
GRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR!
STOPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPP!
Alguien de todos los que se llenan la boca diciéndome que me aprecian ¿Podrían opinar a mi favor en vez de maltratarme por intentar ponerle pilas?
LLAMADO A LA SOLIDARIDAD: Si tenés un gordo conocido que ahora está haciendo dieta, no lo critiques, ni lo retes, ni quieras boicotearlo...AYUDALO! APOYALO! ACEPTALO! Demasiados NO tuvo en su vida como para que vos seas hoy uno de esos...
-Esa dieta es muy dura! Ya es momento que te dejes de joder con estas cosas.
-Che, comé como se debe, no estás taan mal nena!
-Cómo no vas a estar así con lo que comés querida!
-Yo que vos, me como un sandwich triple y me dejo de joder con boludeces.
- Si tu marido te quiere igual, quedate así y dejá de sufrir.
-Mirate la cara, gordita pero linda igual, cortala con eso de la dieta.
GRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR!
STOPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPP!
Alguien de todos los que se llenan la boca diciéndome que me aprecian ¿Podrían opinar a mi favor en vez de maltratarme por intentar ponerle pilas?
LLAMADO A LA SOLIDARIDAD: Si tenés un gordo conocido que ahora está haciendo dieta, no lo critiques, ni lo retes, ni quieras boicotearlo...AYUDALO! APOYALO! ACEPTALO! Demasiados NO tuvo en su vida como para que vos seas hoy uno de esos...
9 de septiembre: Reunión Laboral
Hasta hoy creí que había pasado por todas las instancias más críticas de esta dieta. Sin embargo, no fue así , porque hoy tuve una reunión laboral que duró desde las 9 am hasta las 12.38 pm para ser exacta y esa sí que significó tremendo examen a mi conducto impecable.
Claro que la reunión no fue el problema en cuestión (salvo por lo aburrida que estuvo) Sí lo fue el que la misma se desarrollara en un bar de mala muerte, porque si hubiera sido en casa por ejemplo, no habría habido complicaciones porque tengo todo preparado para este extraño tipo de alimentación dietístico.
Sin embargo, al haber sido en un bar me vi en la obligación de cerrar la boquita y sólo limitarme a un café de desayuno con un buen vaso de agua y para eso de las 11 y estando famélica, un nuevo vaso de agua para engañar al estómago. ¡Un infierno!
Comienzo a comprender que este mundo no está preparado para gordos que quieren volver a ser flacos...alguien puede explicarme cómo es que en estos bares no cuentan con opciones dietéticas reales? Por el momento la conclusión fue: Dejar de salir o mejor...en horarios alimenticios, permanecer en el hogar indiscutidamente!!!
Claro que la reunión no fue el problema en cuestión (salvo por lo aburrida que estuvo) Sí lo fue el que la misma se desarrollara en un bar de mala muerte, porque si hubiera sido en casa por ejemplo, no habría habido complicaciones porque tengo todo preparado para este extraño tipo de alimentación dietístico.
Sin embargo, al haber sido en un bar me vi en la obligación de cerrar la boquita y sólo limitarme a un café de desayuno con un buen vaso de agua y para eso de las 11 y estando famélica, un nuevo vaso de agua para engañar al estómago. ¡Un infierno!
Comienzo a comprender que este mundo no está preparado para gordos que quieren volver a ser flacos...alguien puede explicarme cómo es que en estos bares no cuentan con opciones dietéticas reales? Por el momento la conclusión fue: Dejar de salir o mejor...en horarios alimenticios, permanecer en el hogar indiscutidamente!!!
8 de septiembre: Jornada intensa!
Este martes fue algo intenso. Comenzó casi de madrugada para llegar puntualmente a una conferencia en la que había decidido participar.Gracias a mi puntualidad y a la extensión del curso, permanecí en aquel recinto hasta que terminaron las activades cerca de las 17 hs. cuando recordé que tenía que comenzar a apurarme si quería llegar a horario para el control semanal con Sra. Nutricionista con terrible cara de culo.
Llegué expectante, para mi sorpresa no había gente esperando así es que ingresé primera. Una vez más acaté todas sus órdenes, subí a la balanza y...después de muchísimo tiempo, fui extremadamente feliz: 1 kilo, 200 gramos menos.
Es decir, 1 kilo y 800 gramos menos desde que comencé este calvario que, evidentemente va a llenarme de felicidad.
Sonreí unas cien veces en cuestión de segundos y hubiera querido abrazarla en un gesto de agradecimiento, si no hubiera sido por esa cara de culo que pone cada vez que la veo.
Exaltada, le confié que estaba muy orgullosa de mí misma, a lo que ella respondió: -Sentite orgullosa, cuando terminemos la dieta -
Grrrr... la maldecí un millón de veces, a ella y a todo su árbol genealógico pero de tanta felicidad, no me importó demasiado su comentario culísitico.
Salí de aquel consultorio sintiéndome llena y, por primera vez en mucho tiempo, no por la cantidad de comida ingerida sino por la enorme felicidad de estar lográndolo.
1,800 menos...1,800 menos...1,800 menos...1,800 menos...1,800 menos...
Mis pensamientos se repetían una y otra vez, en un intento por entender lo que estaba sucediendo.
Casi 2 Kg...inceible! Hermoso! Mil veces satisfactorio! Mucho orgullo, mucha felicidad, muchas ganas de llorar de alegría, dejando ir por fin a la que fui hasta hoy y dándole la bienvenida a esta nueva mujer que comenzaría a buscar la felicidad de a poquito, convencida que por primera vez en su vida las cosas están sucediendo correctamente.
Creo que nadie ha invento todavía, las palabras exactas para demostrar todo lo que sentí cuando salí del consultorio, ojalá sepan entenderme...porque es tanto...que no se como compartirlo!Lo único que puedo decirles es que me llené de energías para seguir adelante...porque por primera vez, tanta inversión está valiendo la pena. ¡Soy feliz! ¡Soy muy mujer! ¡Tengo ganas de cantar fuerte! Gracias por compartirlo conmigo...Hasta mañana!
7 de septiembre: Frío= un buen chocolate con dulce de leche!
Debo admitir que, si bien al invierno es mucho más solidario con los gordos, también puede llegar a ser catastrófico. ¿Por qué? Porque hoy, gracias a los 10 grados centígrados que anunció el servicio meteorológico, tuve durante todo el día unas terribles ganas de engullir cierta cantidad de chocolates.
Sin embargo, fiel a mi regimen, pude resistirme ingiriendo, a cambio, dos manzanas verdes con las que intenté engañar a mi estómago cada vez que me pedía algún manjarcito.
La buena noticia es que: ¡Subsistí!
Otra de las cuestiones que estoy sintiendo a menudo y que quisiera compartirlas con ustedes, es la tendencia en crecimiento que tengo, de hablar conmigo misma y en voz alta a cada segundo.
Digamos que, entre Yo y.. Yo, no hablamos de cualquier temática, sólo nos limitamos retarnos y autoconvencernos mutuamente de lo importante que es para ambas, seguir con esta dieta estricta.
Algo así como: -No lo comas. Sabés que no te va a hacer bien, o ¿Querés tirar todo por la borda? ¿No te parece querida que vale la pena intentarlo por última vez? No tenemos nada por perder...sólo kilos de más que ya nos tienen cansadas-
Lo cierto es que he comenzado, sin darme cuenta, una terapia conmigo misma para tratar de asumir mis ataques de ansiedad, mis ganas de arrasar con todo lo que encuentre en mi camino y por sobretodo mi pasión desenfrenada por todo lo que anuncia en su etiqueta "COMESTIBLE".
Creo que, o la abstinencia está haciendo de las suyas conmigo o verdaderamente estoy ejercitando mi inconsciente para que juntos, tengamos una mejor calidad de vida.
En fin, seguiré comiendo mi manzana creyendo que es, en verdad, uno de esos chocolates con mucho dulce de leche en su interior.
¡Por el momento esta técnica, parece ser de lo más recomendale!
¡Hasta mañana!
Sin embargo, fiel a mi regimen, pude resistirme ingiriendo, a cambio, dos manzanas verdes con las que intenté engañar a mi estómago cada vez que me pedía algún manjarcito.
La buena noticia es que: ¡Subsistí!
Otra de las cuestiones que estoy sintiendo a menudo y que quisiera compartirlas con ustedes, es la tendencia en crecimiento que tengo, de hablar conmigo misma y en voz alta a cada segundo.
Digamos que, entre Yo y.. Yo, no hablamos de cualquier temática, sólo nos limitamos retarnos y autoconvencernos mutuamente de lo importante que es para ambas, seguir con esta dieta estricta.
Algo así como: -No lo comas. Sabés que no te va a hacer bien, o ¿Querés tirar todo por la borda? ¿No te parece querida que vale la pena intentarlo por última vez? No tenemos nada por perder...sólo kilos de más que ya nos tienen cansadas-
Lo cierto es que he comenzado, sin darme cuenta, una terapia conmigo misma para tratar de asumir mis ataques de ansiedad, mis ganas de arrasar con todo lo que encuentre en mi camino y por sobretodo mi pasión desenfrenada por todo lo que anuncia en su etiqueta "COMESTIBLE".
Creo que, o la abstinencia está haciendo de las suyas conmigo o verdaderamente estoy ejercitando mi inconsciente para que juntos, tengamos una mejor calidad de vida.
En fin, seguiré comiendo mi manzana creyendo que es, en verdad, uno de esos chocolates con mucho dulce de leche en su interior.
¡Por el momento esta técnica, parece ser de lo más recomendale!
¡Hasta mañana!
6 de Septiembre: Asadito dominguero!
Una de las costumbres argentinas que en casa priorizamos desde siempre, es la de los domingos con mucho asado y en familia.
Lo cierto es, que siempre esperé este día de la semana con ansias, porque era el momento ideal para reencontrarse con los afectos luego de una semana atestada de compromisos laborales, y además porque, en esos almuerzos, todos comen a mansalva, ingieren cantidades industriales de vino tinto, degustan docenas de postres y permanecen sentados, por largas horas, alrededor en la mesa sin que nadie critique el plato del otro.
Hasta hace unos días, los domingos eran los días de festín: variados tipos de guarniciones para acompañar las carnes asadas, toda clase de bebidas, variedades de postres (porque cada tía lleva el de su especialidad) y para la hora del té, algunas masitas secas o tartas de frutas para cerrar un día agotador, gastronómicamente hablando.
Siempre disfruté de los domingos. Nunca fueron un problema para mí.
Ahora lo son y hoy fue uno de esos días dificultosos:
Como de costumbre, todos los invitados llegaron cerca del mediodía, de a uno fueron dejando en la cocina sus variados aportes culinarios para el encuentro. Mientras que esperábamos al asador, como de rutina, degustaron una exquisita picada con pan casero incluído, todos menos yo que masticaba, enojada, una manzana verde.
Para la hora del almuerzo, comenzaron a danzar de mano en mano, bandejas repletas de los mejores cortes argentinos. Las ensaladas iban y venían y por supuesto lo hacía también la panera atestada de pan casero recién horneado. No faltó el chimichurri y la salsita picante que hace el tío Octavio.
Yo, sentada en una punta (para no tener que hacer las veces de pasamanos) observaba atónita las cantidades exorbitantes de alimentos que iban y venían de mano en mano, a la altura de nuestras sienes.
Todos se atestaban de carne y volvían a repetir cientos de veces. Yo, con mi porción de 150 gramos intentando "estirarla" el mayor tiempo posible para no tener que seguir compartiendo la mesa una vez finalizada mi escasísima ración.
¡Cuánto que comían! Pensar que hasta hace unos días, yo era una más de aquellas bestias.
Debo confesar que por momentos moría por ser uno de ellos, pero por otros, observaba aterrorizada las cantidades exsesivas de comida.
Espero que sea una buena señal, porque si durante todo este domingo repleto de carnes, postres, tortas y tartas, pude resistir la tentación...podré hacerlo hasta el último minuto de la dieta.
Juro que no me excedí y que, una vez más, cumplí a rajatabla la orden de la Sra. Nutricionista con tremenda cara de culo.
Me toca control el Martes...y a partir de esta semana, también los sábados. Veremos como seguimos.
Lo cierto es, que siempre esperé este día de la semana con ansias, porque era el momento ideal para reencontrarse con los afectos luego de una semana atestada de compromisos laborales, y además porque, en esos almuerzos, todos comen a mansalva, ingieren cantidades industriales de vino tinto, degustan docenas de postres y permanecen sentados, por largas horas, alrededor en la mesa sin que nadie critique el plato del otro.
Hasta hace unos días, los domingos eran los días de festín: variados tipos de guarniciones para acompañar las carnes asadas, toda clase de bebidas, variedades de postres (porque cada tía lleva el de su especialidad) y para la hora del té, algunas masitas secas o tartas de frutas para cerrar un día agotador, gastronómicamente hablando.
Siempre disfruté de los domingos. Nunca fueron un problema para mí.
Ahora lo son y hoy fue uno de esos días dificultosos:
Como de costumbre, todos los invitados llegaron cerca del mediodía, de a uno fueron dejando en la cocina sus variados aportes culinarios para el encuentro. Mientras que esperábamos al asador, como de rutina, degustaron una exquisita picada con pan casero incluído, todos menos yo que masticaba, enojada, una manzana verde.
Para la hora del almuerzo, comenzaron a danzar de mano en mano, bandejas repletas de los mejores cortes argentinos. Las ensaladas iban y venían y por supuesto lo hacía también la panera atestada de pan casero recién horneado. No faltó el chimichurri y la salsita picante que hace el tío Octavio.
Yo, sentada en una punta (para no tener que hacer las veces de pasamanos) observaba atónita las cantidades exorbitantes de alimentos que iban y venían de mano en mano, a la altura de nuestras sienes.
Todos se atestaban de carne y volvían a repetir cientos de veces. Yo, con mi porción de 150 gramos intentando "estirarla" el mayor tiempo posible para no tener que seguir compartiendo la mesa una vez finalizada mi escasísima ración.
¡Cuánto que comían! Pensar que hasta hace unos días, yo era una más de aquellas bestias.
Debo confesar que por momentos moría por ser uno de ellos, pero por otros, observaba aterrorizada las cantidades exsesivas de comida.
Espero que sea una buena señal, porque si durante todo este domingo repleto de carnes, postres, tortas y tartas, pude resistir la tentación...podré hacerlo hasta el último minuto de la dieta.
Juro que no me excedí y que, una vez más, cumplí a rajatabla la orden de la Sra. Nutricionista con tremenda cara de culo.
Me toca control el Martes...y a partir de esta semana, también los sábados. Veremos como seguimos.
5 de septiembre: Detesto el verano!
Hoy amaneció caluroso. Muy caluroso. Demasiado caluroso.Detesto los días de calor y no puedo hacer nada para modificar este sentimiento.
Cuando uno es gordo, el calor es nefasto. Nunca sabés qué ponerte, y aunque termines eligiendo lo que puedas dentro de las escasas posibilidades, siempre terminarás arrepentiéndote de la elección. Sufrimos en demasía con el calor.
Si salimos a bailar, no queremos llevar los enormes brazos que tenemos al descubierto y entonces permanecemos con la campera puesta toda la noche. ¡Una tortura!
Cuando nos invitan a alguna fiesta, vaciamos el guardarropa y volvemos a poner todo en su lugar intentando que, por arte de magia, aparezca ese hermoso vestido que nos haga vernos más bonitas y que sepa ocultar nuestras protuberancias, por supuesto que jamás aparecerá, entonces aceptamos derrotadas cualquier "conjunto" disponible o terminamos por inventar excusas tontas para no tener que asistir al evento.
Los días laborales, cuando hace calor, son terribles. Nunca sabemos que llevar puesto para poder pasar inadvertidas ante la multitud de la oficina y, a la vez, no morir de deshidratación.
Nosotras, las gorditas, nunca encontramos esa remera ideal.
Vivimos añorando el invierno, ya que cuando tiritamos de frio podemos tapar nuestras partes sin problemas.
El verano, en cambio, nos pone en evidencia, nos obliga a mirarnos al espejo para reconocer lo excedidas que estamos. El verano nos hace sentir "menos".
Ni hablar de cuando nos invitan a una "divertida pileteada"; que lógicamente lo será para el resto de los presentos pero no para nosotras. Todas las demás estarán impecables, luciendo sus esculturales cuerpos tostados. Nosotras, en cambio, pasamos la tarde entera escondiéndonos para que nadie recaiga en nuestros cuerpos regordetes, pero siempre sucede que, lejos de tener éxito, todas las miradas estarán puestas en "las gorditas".
En definitiva, el calor es uno de nuestros Karmas...espero que después de estos 3 meses, el verano comience a ser una de mis estaciones favoritas...
Habrá que esperar hasta entonces!
4 de septiembre: Un pequeño bocadito!
Hoy fue uno de esos días en los que la vida te pone en frente, una gran revelación.Jamás lo había pensado de esa manera y haberlo visto diferente me ayudará a subsistir dignamente en este proceso que está cambiando mi vida.
Todo sucedió en el horario del almuerzo, cuando una de mis compañeras de la redacción propuso un almuerzo "en equipo". Las otras 4 de ese "equipo" de trabajo aceptamos y nos fuimos a la cocina a compartir nuestros respectivos almuerzos.
Mientras que almorzábamos, una de ellas insistió reiteradamente en que probáramos el exquisito plato que había cocinado la noche atención: Lomo al champignon con papas al horno acompañadas de muuucha crema. (una exquisitez!)
Luego de hacerlas probar a todas las presentes, llegó mi turno. Delicadamente me negué, agradeciendo su propuesta. Ella, sin embargo respondió que un poquito no haría la diferencia, era sólo un bocadito de aquella elaboración casera.
Juro que dudé. En aquel recipiente de plástico, aquel pedazo de carne se veía prometedor, sin embargo en el momento en el que mi cabeza comenzaba a subir y bajar asentando con ansias mi ración, otra de las presentes me frenó en seco.
Yo, sorprendida, la miré indignada como buscando una respuesta a lo que acababa de hacer y ella devolviéndome la mirada me dijo: -Supongamos que yo soy una alcohólica en recuperación y supongamos tambié que todas están tomando un trago menos yo...¿Vos te animarías a invitarme sólo un poquito de tu bebida para mojarme los labios?-
-No, de ninguna manera- respondí segura. -Pero no se a que vienen todo esto-
Y continuó: -Si mi "problema de alcohol" está tratándose con una terapia y jamás me invitarías un trago ¿Por qué ella tiene que ofrecerte comida si vos, en tu caso, sos una persona en recuperación?-
Pensé unos segundos en su teoría y no sólo logré entenderla sino que le agradecí por haberla compartido conmigo.
Nadie nos considera "adictos" por tener 15 kilos de más, eso es cierto, pero todos insisten en que probemos un bocadito de cualquier cosa cada vez que nos ponemos a dieta; sin embargo, a esa persona que está matándose por no comer un plato abundante, a ese ser humano que llega a soñar con manjares que por un buen tiempo no podrá saborear, a ese individuo que está esforzándose por romper una barrera que jamás pudo vencer, efectivamente deberíamos tratarlo como un "adicto en recuperación".
Espero que no me mal interpreten, lo que quier decir básicamente es que ese mínimo bocado que para el flaco en cuestión es insignificante, para el gordo será tirar por la borda el esfuerzo de días enteros. Será lo mismo que invitarle a un alcoholico un vaso de cerveza.
Me parece aberrante, de una vez y para siempre deberíamos entender que un gordo es una persona que también necesita ayuda y no quiere ser agredida permanentemente, mucho menos maltratarla, y no necesita que lo pongan al límite a cada segundo
En fin, cada uno sabrá que papel está jugando en la vida de esa persona en recuperación, en lo que a mí respecta creo que deberíamos ser más comprensivos para que todos podamos ser un poquito más sanos, apoyándonos en las personas que tenemos al lado.
Por mi parte, no sólo que no acepté aquel bocado sino que pretendo contarle esta historia a cada persona que se atreva a invitarme"un pequeño bocadito" de cualquier comida que no incluya mi dieta.
Hoy voy a dormir en paz; estoy segura!
3 de septiembre: Ataque de Ansiedad
Hoy volví a casa después de trabajar durante todo el día y comencé a experimentar sensaciones extrañas, sensaciones que desde hacía mucho tiempo no vivía en carne propia. No hay dudas que estoy comenzando a transitar el tan detestable "síndrome de abstinencia". Lo descifré en el momento en el que mi maridito comenzaba a atacar una exquisita picada repleta de jamones, quesos, escabeches y cantidades exageradas de pancitos artesanales recién horneados.
Creo que, luego de observar aquella imagen que mi querido esposo junto con tres amigos más personificaban, sentí por primera vez en toda mi existencia, deseos de matar a alguien. Lisa y llanamente asesinarlo.
Alterada, comencé una guerra desenfrenada contra los 50 gramos de queso que aun tenía disponible e intenté atontar a mi estómago demandante con litros de agua mineral.
Acto seguido, preparé el mate y me dispuse a saborear aquella infusión como si estuviera disfrutando de un plato exquisito.
Ya no quedaban alimentos posibles de masticar hasta la cena, así es que comencé una lucha desesperada por engañar a mi cuerpo y todo lo que, el muy maldito, estaba pidiéndome a gritos.
Derrotada, en un momento de distracción de los muchachos, me acerqué sigilosamente hacia la tabla en cuestión y casi sin pensarlo, capturé uno de los pocos cuadraditos de jamón crudo que todavía quedaban, era el momento... nadie notaría la ausencia de ese escuálido bocado y yo, con algo tan insignificante, volvería a la normalidad. Tenía que engullirlo, no había dudas.
Pasaron unos segundos, que para mí fueron años, en el que intenté convencerme del pecado y en el mismísimo instante que el jamón comenzaba a acercarse a mi boca, mi marido pegó un alarido desesperado.
Lejos de masticar aquel mísero pedazo de fiambre, lo estampé contra el piso gracias al susto que me había pegado. Pensé en asesinar a aquel ser humano indigno, que ponía en evidencia aquel suceso, sin embargo entendí que lo hacía por mi bien. Fueron segundos de ira, vergüenza, insatisfacción. Pero al instante, mucho, pero muchísimo agradecimiento.
Definitivamente no debía hacerlo, porque de lo contrario tanto esfuerzo hubiera sido en vano.
Me acerqué hasta él y lo besé agradeciéndole el gesto, pero eso sí, le supliqué que por tres meses evitáramos picadas, pastas caseras, asados con amigos y cualquier otro evento que pudiera convencerme de abortar tremendo objetivo, por alguna exquisitez grastonómica.
Veremos como seguimos...
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